Durante décadas, el fenómeno OVNI —rebautizado institucionalmente como FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados)— habitó las márgenes del ridículo social y las teorías conspirativas. Sin embargo, en los últimos años, un giro discursivo sin precedentes abrió las puertas de los despachos gubernamentales: audiencias en el Congreso de Estados Unidos, informes desclasificados del Pentágono y admisiones explícitas…